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RESERVA | GIMNASIA

De menor a mayor se fue aferrando a la victoria

El Tripero hizo méritos y consiguió una justa victoria ante Quilmes. El gol del triunfo, para un cuadrito.

ReservaGELPQuilmesGOLAZO. Puño apretado de Alexis Alegre para celebrar un tremendo gol (Foto: Alejandra Cirer Chicchi)

BrunoValenti

En el debut de Leandro Martini como DT, la Reserva de Gimnasia levantó un 0-1 y sumó los primeros tres puntos del 2017. Caía casi desde el vestuario, pero no bajó los brazos, fue creciendo en el partido y terminó venciendo 2 a 1 a Quilmes con goles de Emanuel Zagert y Alexis Alegre. A pesar de algunos bajones, el equipo Tripero redondeó un gran juego, buscando ser protagonista y dominando a un duro Quilmes.

No comenzó bien, está claro. El Cervecero había encontrado sobre su costado derecho el lado fuerte por donde llevar peligro. Desde allí vino la apertura del marcador. Cristian Zabala se sacó bien de encima Ceceri y mandó el centro bajo para Jonathan Torres. El delantero no la agarró de lleno pero el efecto jugó a su favor, la pelota hizo una parábola alta y quien terminó sufriendo fue Insfrán, que se estiró pero no pudo evitar el 1 a 0.

Ese gol tocó el orgullo tripero y desde allí fue todo crecimiento para el elenco de Martini. Primero sin tanto criterio pero con la actitud de querer ir a buscarlo, y con el paso de los minutos, con el volumen de juego que el entrenador exigía.

Y el empate llegó tras una jugada realmente dudosa, donde el árbitro vio penal y Zagert cambió por gol. Con 41 de juego, el chaqueño se hizo cargo de la pena máxima, Ledesma frenó el tiro con los pies, pero en el rebote Zagert ya no falló y decretó el empate hasta el final del primer tiempo.

El complemento trajo consigo la mejor cara de Gimnasia. Dientes apretados y pelota al piso. No le salió todo el tiempo, pero si le dejó claro a Quilmes que no le iba a regalar nada. Y a favor del espectáculo, la visita tomó una postura similar, fue a buscarlo y así el partido se armó de ida y vuelta.

Y en ese ida y vuelta, Alexis Alegre dio el golpe de nocaut. El volante, que hasta ese momento había sido lo más picante de Gimnasia, recibió la pelota fuera del área, se perfiló de derecha y sacó un misil al ángulo derecho del arquero. Go-la-zo.

El gol no solo inclinó el marcador a favor de de Gimnasia, sino también el trámite del juego. El Lobo se volvió dominador y fue llevando el partido a donde más le convenía. Quilmes pudo haberlo empatado en alguna jugada aislada, porque lo que le faltaron al segundo tiempo fueron jugadas de peligro, pero nada de que alarmarse.

Aulló el Lobo, fuerte. Fue de menor a mayor y supo hacer méritos para dejar los primeros tres puntos en Abasto tras el largo parate. La primera parte del torneo no fue buena y estos tres puntos son un gran entusiasmo para un segundo semestre difícil, con viajes a Tucumán, Rosario, Santa Fe y Córdoba, y nada menos que el Clásico.

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